Caminar Reforma: un museo sin paredes
Caminar por Paseo de la Reforma es recorrer una especie de museo sin paredes. Cada tramo de esta avenida cuenta una parte distinta de la historia urbana de la Ciudad de México: monumentos, edificios emblemáticos, plazas, torres corporativas y espacios públicos que conviven en una misma línea de tiempo.
Pero Reforma no solo es historia o paisaje urbano. También es uno de los corredores que mejor refleja la estabilidad y la evolución económica de la capital.
Su origen se remonta a 1864, cuando el emperador Maximiliano ordenó trazar una avenida que conectara el Castillo de Chapultepec con el centro de la ciudad. Con el tiempo, aquella vía pensada como paseo imperial se transformó en uno de los ejes más importantes del país.
Durante la segunda mitad del siglo XX, especialmente en los años setenta y ochenta, comenzaron a aparecer los primeros corporativos modernos, consolidando su vocación financiera. Reforma dejó de ser solo una avenida histórica para convertirse en un punto estratégico donde se cruzaban poder económico, representación institucional y vida urbana.
El terremoto de 1985 puso a prueba a toda la ciudad, pero también reveló algo importante sobre este corredor: su capacidad de resiliencia. A pesar de la crisis urbana que siguió al sismo, Reforma logró mantener su relevancia y, con el paso del tiempo, recuperó su dinamismo.
Entre los años 2000 y 2020 la avenida vivió una nueva etapa de transformación. La renovación de espacios públicos, la construcción de nuevas torres y la llegada de inversión nacional e internacional impulsaron un crecimiento significativo del valor del suelo en varias de sus zonas.
Hoy Reforma funciona como un corredor híbrido donde convergen distintas capas de la ciudad: actividad corporativa, turismo, cultura, vivienda y espacios de encuentro público. Esa mezcla explica por qué la avenida mantiene niveles de ocupación elevados y por qué sus proyectos suelen conservar valor incluso en momentos de volatilidad económica.
Más que una “zona bonita”, Paseo de la Reforma representa una especie de columna vertebral urbana. Una línea donde se cruzan historia, infraestructura, conectividad y demanda constante.
Por eso caminarla también es leer la ciudad.
Cada edificio, cada monumento y cada tramo de esta avenida recuerdan que algunas partes de la ciudad no solo crecen con el tiempo: también acumulan significado.
Y cuando una avenida logra reunir historia, identidad urbana y actividad económica sostenida, deja de ser solo un espacio físico. Se convierte en un indicador silencioso de cómo evoluciona una ciudad.
24- Nov - 2025
— Brenda MP Torres