El género como otro filtro de la moral

El género como otro filtro de la moral

La moral no solo se expresa a través de normas explícitas o leyes. También aparece en expectativas más sutiles: aquello que consideramos correcto, apropiado o deseable según el lugar que cada persona ocupa en la sociedad.

Uno de esos filtros ha sido, durante siglos, el género.

Durante mucho tiempo se construyó una narrativa que asignaba cualidades distintas a hombres y mujeres. A lo masculino se le atribuyó la razón, el control, la fortaleza y la autoridad. A lo femenino se le vinculó con la emoción, el cuidado, la vulnerabilidad y la sensibilidad.

Este reparto parecía natural, pero en realidad era una forma de ordenar el mundo.

La idea de que sentir es debilidad y controlar es virtud se convirtió en una referencia moral que marcó generaciones enteras. Sin embargo, ese modelo no solo limitó a las mujeres, que tuvieron que luchar durante décadas para ser reconocidas en espacios donde su voz era minimizada.

También dejó marcas profundas en los hombres.

Mientras muchas mujeres buscaban ser escuchadas, muchos hombres aprendieron que expresar miedo, tristeza o fragilidad podía poner en duda su autoridad. Llorar, pedir ayuda o mostrarse vulnerables se convirtió en algo que debía ocultarse para no perder respeto.

De esta forma, la moral dominante ofreció una especie de intercambio silencioso: poder simbólico a cambio de silencio emocional.

Bajo la imagen de fortaleza que durante tanto tiempo se exigió a los hombres, también existe un cansancio difícil de nombrar y una forma de soledad que rara vez encuentra espacio en la conversación pública.

Por eso, cuando hablamos de igualdad de género, quizá la pregunta no sea solo cómo redistribuir el poder, sino también cómo desmontar los modelos rígidos que nos enseñaron a existir a medias.

Tal vez el desafío no sea decidir quién ha cargado más peso, sino reconocer que muchas de esas cargas fueron construidas por un mismo sistema de expectativas.

La empatía entre géneros no nace de la competencia, sino de la capacidad de escuchar las experiencias del otro sin reducirlas ni compararlas.

Y quizá ahí empiece una forma más honesta de igualdad.

10- Nov - 2025

— Brenda MP Torres

Read more